Queridos compañeros y compañeras de la SEIEM,
Con mucha tristeza os anunciamos que el lunes 16 de marzo murió Yves Chevallard, fundador de la Teoría Antropológica de lo Didáctico (TAD) y uno de los principales investigadores de la comunidad didáctica internacional. Su obra mereció la Medalla Hans Freudenthal otorgada en 2009 por la International Commission on Mathematical Instruction (ICMI) en reconocimiento al desarrollo de un programa de investigación original, fructífero y muy influyente en Educación Matemática.
Yves Chevallard ha estado siempre muy vinculado con la comunidad investigadora española, colaborando de forma muy próxima con el grupo de investigación sobre la TAD que integra, desde principios de los años 1990, investigadores de Andalucía, Aragón, Cataluña, Galicia, Madrid y Murcia (www.atd-tad.org).
La obra de Yves Chevallard se caracteriza, en primer lugar, por la ambición de abrir caminos en una selva inexplorada. Parafraseando lo que dice Rolando García refiriéndose a la obra de Piaget, podemos decir que Chevallard fue un incansable explorador que durante cinco décadas de ininterrumpida labor investigadora abrió nuevos dominios al conocimiento y creó nuevas disciplinas para penetrar en ellos.
El punto de partida de esta exploración, la teoría de la transposición didáctica, amplía el universo didáctico incluyendo entre sus objetos de estudio, no sólo las matemáticas sino también las instituciones en las que estas se crean, se difunden, se enseñan y se aplican.
Chevallard concibe una ciencia didáctica emancipada no sólo de la forma como las diferentes instituciones interpretan las matemáticas y las diferentes formas de manipularla, sino que propone definir el objeto de estudio de la ciencia didáctica de forma completamente independiente de la cambiante compartimentación de las disciplinas escolares y de los códigos imperantes en las citadas instituciones. En definitiva, Chevallard propone, y empieza a construir, una nueva ciencia didáctica que, como toda verdadera ciencia, nos proporciona una nueva manera de ver una parte del mundo, una nueva interpretación del universo didáctico.
Este enorme trabajo es una herencia muy valiosa para los investigadores en didáctica, independientemente de si hemos acompañado o no el trabajo de Chevallard en algún tramo. Se trata de una obra muy fértil e inspiradora que, sin duda, merece ser repensada y estudiada en profundidad.
Josep Gascón y Marianna Bosch, en nombre del Grupo TAD
